Discurso del Serenísimo  Gran Maestro del GPRDH con ocasión de su toma de posesión

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Alocución del Serenísimo Gran Maestro / Gran Prior del Gran Priorato Rectificado de Hispania, el Muy Rvdo. Cab. Eques a Iustitia

Madrid, 16 de Octubre de 2010

Mis B.A.H.:

Nunca había pensado ni me lo había propuesto el ser Gran Maestro de una Obediencia del Régimen Escocés Rectificado. Que Dios me ayude en este cometido y a vosotros gracias por la confianza que unánimemente habéis depositado en mí.

En este momento es necesario reflexionar y explicar el por qué nos encontramos aquí: el motivo no es otro que la contumacia en el error.

Todos pertenecíamos una organización denominada G.P.D.H. que se gobernaba permanentemente por una sola persona y en cuyo gobierno se conculcaban sistemáticamente los principios fundamentales y esenciales de la Doctrina Rectificada. Se caía en el error de hacer manifestación pública de practicar la Masonería Cristiana y de Tradición cuando la realidad era la práctica o ejecución de unos principios denominados cristianos, pretendidamente inspirados en los textos fundacionales del RER pero erróneamente interpretados, y ejecutados a la medida y arbitrariedad de las personas que gobiernan este Gran Priorato. Este error ha sido continuado en el tiempo, siempre por las mismas personas que ininterrumpidamente han ostentado el gobierno del G.P.D.H.

Sin imputar, individualmente, mala fe ni ilícitos morales, de manera ostensible se ha actuado erróneamente no respetando el deber de fraternidad, esencial en toda comunidad cristiana; contrariamente se ha fomentado el enfrentamiento entre hermanos. No se han respetado los derechos de los Caballeros a participar en el gobierno del Gran Priorato. Tampoco se ha respetado y se ha actuado erróneamente respecto al derecho de intimidad, queriendo imponer principios religiosos ajenos a los que se contienen en la Profesión de Fe de la Orden Interior.

La reiteración de esta conducta, la negativa a querer salir del error y el incumplimiento de las obligaciones esenciales del Régimen Escocés Rectificado recogidas en sus textos fundacionales, todo ello unido a la imposibilidad de poder sustituir a las personas que gobiernan el G.P.D.H. por su tenacidad y dureza en mantenerse en sus errores, han obligado a los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa a apartarse de las personas que desean permanecer en el error y la mala práctica cristiana.

Hasta aquí la narrativa en la que se recogen las causas que han determinado, insistimos, la separación de las personas que rigen el G.P.D.H. Una vez expuestas no volveremos a inmiscuirnos en la vida de esa organización y respecto a las personas que la gobiernan olvidaremos cualquier ofensa individual o colectiva que hayamos sufrido y tendremos parta ellos el trato y consideración que el cristianismo nos impone para con el prójimo.

Los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, formando una unidad como hijos de un mismo Dios, con el propósito de conseguir una perfecta vida iniciática y valiéndose del depósito espiritual que tienen transmitido en el que se recogen todas las enseñanzas de la Doctrina Rectificada entre la que se impone que dicho depósito espiritual sea explotado sin cesar, han decidido: Constituir, simultáneamente, una asociación civil de hombres cristianos y una Obediencia masónica cristiana y de Tradición. Ambas se denominan “Gran Priorato Rectificado de Hispania”.

El adjetivo “Rectificado” ha sido deliberadamente introducido en la denominación para poner de manifiesto que los fines de esta nueva Obediencia son la práctica auténtica y Tradicional, desde sus orígenes, del Régimen Escocés Rectificado, pero “Rectificando” los errores de gobierno y doctrinales que se sufren en el Gran Priorato de Hispania.

In extenso se han expuesto, en el Acta Constitutiva, que ha sido firmada por todos los Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa, cuáles son los fines de la nueva Obediencia.

Nuestro apartamiento de las personas que rigen el G.P.D.H. provoca un mayor acercamiento a la pureza de la práctica del R.E.R., asumiendo, para su correcta práctica, los textos Fundacionales, ya enumerados en el Acta Constitutiva, y muy especialmente la estructura y principios ideológicos establecidos por el verdadero creador de la Doctrina Rectificada, Jean-Baptiste Willermoz.

Llegamos a esta Gran Maestría con gran ilusión, pero también con la inquietud de poder o saber cumplir correctamente con la tarea encomendada. Seguro que encontraremos la ayuda de Nuestro Señor Jesucristo.

Debe ser objeto, por nuestra parte, de principal atención, la formación de nuestros Hermanos de los cuatro primeros grados. Muy especialmente los de reciente iniciación. A estos efectos debemos ser extremadamente meticulosos en la elección de los Vigilantes, cuya misión de enseñanza y formación no debe limitarse al consejo de cómo redactar las planchas de los respectivos grados; más bien su misión se extiende a una dirección espiritual, que se obtiene con un contacto asiduo con el Aprendiz o Compañero enseñándole la Doctrina Rectificada mediante la explicación del Código, el Ritual, la Regla y dándole orientación sobre la lectura de libros adecuados a cada Grado. Igualmente se debe insistir en el fundamento de la Doctrina Rectificada en principios bíblicos y evangélicos. Sin olvidar nunca la explicación del Rito que incluye la forma de actuar en las distintas ceremonias de la Obediencia.

En nuestras Logias hemos sufrido un abundante trasiego de personas. Han ingresado con aparente ilusión e interés iniciático. En ocasiones, han alcanzado hasta el Grado de Maestro y se han comportado también con aparente sinceridad en el momento de prestar los compromisos correspondientes a los respectivos Grados. Han pagado con regularidad las capitaciones y en un momento determinado, prácticamente sin explicación, han abandonado la Logia. Esta falta de explicación o justificación, relativa a cuál es el motivo del apartamiento, es preocupante, crea inquietud y curiosidad intranquilizante en la Logia.

¿Por qué se produce este hecho? Uno de los motivos puede ser que las aplomaciones no estén bien realizadas.

Normalmente se efectúan las aplomaciones manteniendo un solo contacto de corta duración con el aspirante. Es evidente que actuar así es totalmente insuficiente para el conocimiento de una persona, máxime si pretendemos conocer, aunque sea someramente, su formación cultural y creencia religiosa.

Nada impide que el aplomador mantenga con el profano las entrevistas que estime necesarias y que emita su información cuando considere que tiene el suficiente conocimiento sobre el aspirante.

Es difícil dar normas concretas sobre cómo actuar y realizar las aplomaciones, existen orientaciones, pero la labor fundamental radica en la observación directa del aplomador.

Debemos, pues, prestar atención a este cometido; ante la duda es preferible o esperar u orientar al profano en la dirección que estimemos más conveniente para él; en todo caso, posponiendo el ingreso en nuestras Logias hasta una nueva aplomación. Todo ello, según una correcta observación y siempre dando a conocer al Venerable de la Logia todas las vicisitudes derivadas de la aplomación.

Comenzamos los Trabajos de una Obediencia Masónica cristiana y de Tradición, Soberana y de ámbito nacional, con un reducido número de Hermanos. Sin embargo, contamos con el número suficiente de Caballeros para completar todos los Cargos de Dignatarios de la Orden Interior y poder constituir una Prefectura y dos Encomiendas.

No realizaremos un proselitismo de captación, sí de información. Nos daremos a conocer mediante una página web. Sin embargo, el mejor medio de atracción de nuevos hermanos a nuestra Obediencia será el ejemplo que sepamos transmitir con nuestra conducta y palabra en el espacio social en el que nos encontremos.

Mantendremos cordiales relaciones de amistad con la Asociación Régimen Escocés Rectificado de Zaragoza, así como fraternales relaciones con la Obediencia GLSTO y especialmente con su Logia Montsalvat, con el deseo de que un día podamos alcanzar la unión y practicar juntos el R.E.R.

Somos conscientes de la grave situación por la que atraviesa la humanidad: la pérdida de valores espirituales tradicionales, los fanatismos religiosos y políticos, la mala distribución de la riqueza que deriva en el exceso de bienestar para unos pocos y la máxima pobreza y falta de trabajo para muchos, la lucha entre los hombres y los pueblos por cuestiones de raza y religiosas; todo ello unido ha conseguido que el hombre viva en un estado de infelicidad permanente.

En esta situación no hay tiempo para ocuparse de cuestiones espirituales, se hace preciso solucionar el momento inmediato, se alcanza un mínimo de felicidad humana cuando se consigue el disfrute de un determinado mínimo de bienes materiales. Se hace cierto el principio que encierra el adagio latino Primun vivere deinde philosofare y la raíz de todos los males que afligen al hombre es que se encuentra muy cerca de los bienes materiales y muy lejos de Dios.

¿Cómo salir de esta situación? ¿Le incumbe al masón cristiano lo que sucede? ¿Viene obligado a cooperar en la búsqueda de soluciones para remediar en lo que sea posible el estado actual?

Naturalmente que sí: el universo es la patria del masón y nada de lo que tenga que ver con el hombre le es extraño (Arto IV de la Regla Masónica).

Solamente puede volver la felicidad y la paz espiritual al hombre mediante el cristianismo, admitiendo y practicando los principios que emanan de los evangelios.

El amor al prójimo, la caridad, entendida como amor a Dios y la Oración nos pondrán en un camino de meditación y podrá nacer una búsqueda de felicidad espiritual; siendo la iniciación masónica cristiana una de las vías que pueden conducir al encuentro con Dios.

Que nuestro Señor Jesucristo bendiga la Obediencia cristiana que hoy constituimos y mediante su intercesión nos ayude a los que hoy estamos y a los futuros hermanos que quieran unirse a nosotros a conseguir una verdadera y plena unión con la divinidad.



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